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Reseña Histórica

Dando cumplimiento a los principios y valores de los fundadores de la Empresa Carvajal y a la decisión de la familia, se crea en 1961 la Fundación Carvajal con el claro propósito de impulsar procesos de crecimiento económico, social y cultural, a través de programas que apuntan al desarrollo integral del ser humano y al mejoramiento de su calidad de vida, en un dialogo permanente y enriquecedor con las comunidades con las cuales trabaja. A lo largo de sus 45 años de existencia, ha cumplido con su misión, adaptándose a las necesidades y cambios del mundo moderno. Es este el origen y el porqué de la existencia de una Emisora Cultural, como parte de los servicios que la Fundación presta a la comunidad.

Los medios de comunicación social deben considerarse como uno de los fenómenos constitutivos de la cultura; están en la base de todos los aprendizajes y de todos los intercambios socioculturales. Así pues, la comunicación se presenta como un campo de actividad cuya orientación interesa en el más alto grado al bien común.

La idea, surgió durante mi permanencia en 1976, en la ciudad de Nueva York, donde estuve residiendo con mi familia durante un año. Siendo la música mi más grande afición, tuve la suerte de encontrar una estupenda emisora que transmitía durante las 24 horas, música clásica y puedo decir que desde ese momento la escuchaba permanentemente. Fue cuando pensé en la posibilidad de interesar a los miembros del Consejo Directivo de la Fundación, en la creación de una Emisora de carácter netamente cultural, como un instrumento de gran valor para ampliar la cobertura de sus actividades y relación con la comunidad a través de la radio, que aún hoy sigue siendo el medio de comunicación de mayor penetración.

La propuesta fue acogida con gran interés y en 1978, se adquiere la Emisora “Radio Libertador” en frecuencia AM (H.J.M.C.-1290 Khz.), localizada en una pequeña casa en la calle 15 con avenida 4ª. La programación inicial incluía obras del repertorio Clásico Universal, programas educativos a distancia, como el bachillerato por radio, cuyos resultados fueron excelentes, gracias a la creación del radio-centro que ofrecían a los estudiantes la oportunidad de reunirse con profesores para resolver las dudas o recuperar las clases que no habían podido escuchar.

A través de convenios con entidades como la Universidad del Valle, realizamos varios programas: “Salud Mental”, con médicos profesores de la misma, quienes respondían consultas de los oyentes; con el Sena realizamos un interesante programa de “Contabilidad por Radio” y con el apoyo de la Secretaría de Educación Departamental, el programa “Hablemos de Música”, del Maestro León J. Simar, sin lugar a dudas el más ambicioso de todos y cuyo propósito era ofrecer a la audiencia Caleña y del Departamento del Valle, un programa cultural el cual a través de 2 textos complementarios de la información que se trasmitía, les permitía familiarizarse con el sonido de una música que en muchos casos no les era familiar. Este programa sin antecedentes en el Departamento, tuvo una respuesta fantástica y logramos en asocio con la secretaria de educación llegar no solamente a las escuelas oficiales sino al público en general.

En 1978, se adquieren los equipos de transmisión para una Emisora en FM. (Frecuencia Modulada), asignándosele la frecuencia 88.5 Mhz. y en distintivo de llamada, H.J.S.A. con una potencia de 10Kwts, lo que permitía un radio de acción de 400 Km. y un notable mejoramiento en la calidad del sonido por ser en Estéreo; cabe anotar que fuimos la segunda emisora en FM. Que salió al aire en la región.

En 1985 la Fundación dejo de transmitir en AM. Para concentrar todos los esfuerzos en la ampliación de la programación y servicio a nuestros oyentes.

Incluimos programas de música Colombiana, del folclor del mundo, jazz y de transcripciones en intercambio con emisoras como Radio Nacional de España, radio Televisión Italiana; BBC. De Londres, Deutsche Welle de Alemania, Radio Nederland, Radio Francia Internacional, con programas musicales, y segmentos informativos sobre avances científicos y culturales del mundo.

Durante 28 años la emisora ha sido un instrumento de educación y de integración para la comunidad vallecaucana. Su único propósito ha sido la creación de una audiencia que descubra el placer sin límites que hay en la música, que rompa los prejuicios de no haberla escuchado jamás, o de haberla asociado al rigor de los formalismos sociales de una élite. Un contrasentido, porque no hay nada más libre que el espíritu creativo que inspira las grandes composiciones musicales.

En un principio las Emisoras eran financiadas totalmente por la Fundación Carvajal; dos años después empezamos a incluir patrocinios de la Empresa privada regional, en programas especiales. Vale la pena resaltar el invaluable apoyo ofrecido a este proyecto por empresas como Cartón de Colombia, Propal y Carvajal S.A. quienes nos han acompañado durante todos estos años. Hoy en día, comercializamos programas, cuñas y anuncios, con tarifas a precios muy accesibles dentro del mercado radial comercial.

Asimismo en el campo de los avances tecnológicos (VER RESEÑA HISTÓRICA DEL PROCESO DE SISTEMATIZACIÓN DE LA EMISORA H.J.S.A.)

A través de la Emisora, que es un instrumento invaluable para la educación, hemos desarrollado una amplia labor social-cultural, con una audiencia heterogénea, que saturada con los estilos de las emisoras comerciales, ha encontrado en ella una excelente alternativa. Actualmente contamos con una colección aproximada de 50.000 obras lo que nos permite ofrecer una variada programación.

Esta tiene en cuenta siempre la idiosincrasia de las gentes de nuestra región, las horas del día y las épocas especiales del año como Semana Santa y Navidad para la escogencia de un repertorio apropiado que motive a los oyentes a vivir estas celebraciones de recogimiento espiritual.

Asimismo, prestamos un servicio de información gratuita sobre las actividades que realizan las entidades culturales en el Valle del cauca y en el País a través de Notas Culturales que se transmiten diariamente y del programa Gaceta Cultural Proartes que se emite todos los domingos a las 11:00 de la mañana, con una amplia reseña de la actividad cultural, llenando así el vacío existente en la prensa local en lo que se refiere a la oferta cultural que con tanto esfuerzo preparan las diferentes entidades de la región.

Otro de los programas que merece especial mención es el “Concierto Espiritual” de los Domingos, que lleva el mensaje de la palabra de Dios a través de las lecturas y comentarios de la liturgia, gracias a la generosa colaboración del Padre Jorge Humberto Cadavid, y que venimos transmitiendo hace 9 años.

La música tiene ese poder de abstracción que permite que su mensaje sea recibido con la fuerza de un relámpago como si fuera una verdad revelada. Pero tiene también muchos y maravillosos misterios que hay que ir descubriendo poco a poco a través de la educación, del placer intelectual, que es la forma como los humanos potenciamos los placeres que nos brindan los sentidos y que es lo que hace a la gente culta.

Una persona es culta sólo en la medida en que tiene la capacidad de enriquecer y disfrutar el mundo que percibe. No hay cultura, ni alegría en la ignorancia.

El arte, además de recreación, es el elemento fundamental para el desarrollo y el bienestar de ser humano y de la comunidad.

Las bondades de la inversión en cultura resultan, por tal razón, cada día más claras para los empresario modernos a través de ella conquistan nuevos mercados, estimulan su equipo humano y mejoran su integración con el medio social que los rodea, al tiempo que reportan considerables beneficios para sus empresas.

Sea esta la oportunidad para agradecer, a la Fundación y a la empresa Carvajal S.A. por haber entendido la importancia de este proyecto, así como a todos nuestros colaboradores que nos han acompañado a lo largo de estos años brindándonos su apoyo incondicional, que ha hecho posible que lo que era un sueño se haya convertido en una maravillosa realidad, puesta al servicio de la comunidad.

Amparo Sinisterra de Carvajal, Santiago de Cali, 2009.